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3 pointsUbicación: Páramos de Poniente Objetivo: El camino de la fuerza Notas: Durante el concilio del Pacto elegiste potenciar tu fuerza, lo que te ha llevado a acudir a los habitantes de la Torre de Páramos de Poniente para cumplir ese deseo. Como Guardián del Pacto, apoyado por sus avales, debes partir hacia la Torre y aprender de ellos. Investiga, aprende, conoce. El destino de Ivy depende de que consigas aprovechar tu tiempo entre aquellos que mejor dominan la fuerza. Tareas: Alderion: Profundiza en tus lazos con Olivia, conviértela en tu guía. Profundiza en tus lazos con Bertrand, conviértelo en tu maestro. Amplía tus conocimientos en cuanto a combate y supervivencia. (Opcional) Descubre la historia y el modo de vida de los habitantes de la Torre.
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2 pointsEl Pacto de los Siete es el acuerdo de no agresión y cooperación firmado por varios aquelarres activos en las diferentes zonas del Reino de Ventormenta e incluso externas al mismo. Estos aquelarres basaban su existencia en tres pilares fundamentales: Voto de secreto: Nadie debe saber de la existencia de los brujos o los afines a ellos de forma directa. Sacrificio del indigno: Solo se manipula el alma de aquel que haya sido encontrado culpable, nunca se tomará la vida de un inocente. Servidumbre al reino: Combatir el fuego con fuego para servir al hombre, no a la Legión. Cada uno establecería sus propias medidas de control interno para mantener estos tres principios básicos y, en caso de incumplimiento, el infractor tendría a los siete pactos tras su pista. Entre las ruinas y la devastación del Paso de la Muerte sobrevive un espectro viviente al que algunos consideran inmortal. Akasha, reina de todos los condenados, transita por estos parajes desde hace siglos, atrayendo a los desgraciados que se cruzan con ella al dolor y al olvido. No se sabe quién era antes de convertirse en lo que es hoy, pero su poder es innegable. Son muy pocos aquellos que se denominan sus seguidores, y todos tienen a hacerse llamar hijos suyos aunque no se sabe cuándo ni cómo los engendra, o con quién. A pesar de ser la precursora del Pacto, y la reina del mismo, poco se sabe de su aquelarre o de sus actividades. Que ella o alguno de sus hijos se deje ver es motivo de desconfianza, temor y un mal augurio. AKASHA Reina de los Condenados AMELIA BRIDGES Profeta IANTHE Miembro DRUILLA Miembro RHERAD Miembro CONSTANTINE Miembro JALGAN Miembro
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[Misión] Aquello que mora en las ruinas
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Ubicación: Paso de la Muerte Objetivo: El camino de la magia Notas: Durante el concilio del Pacto elegiste potenciar tus dones mágicos, lo que te ha llevado a acudir a los Moradores del Paso de la Muerte para cumplir ese deseo. Como Guardiana del Pacto, apoyada por sus avales, debes partir hacia la sede de los Moradores y aprender de ellos. Investiga, aprende, conoce. El destino de Ivy depende de que consigas aprovechar tu tiempo entre aquellos que mejor dominan la magia. Tareas: Evelyn: Profundiza en tus lazos con Amelia, conviértela en tu guía. Profundiza en tus lazos con Akasha, conviértela en tu maestra. Amplía tus conocimientos mágicos. (Opcional) Descubre los misterios y secretos que envuelven al misterioso Pacto de los Moradores. -
2 pointsEl Pacto de los Siete es el acuerdo de no agresión y cooperación firmado por varios aquelarres activos en las diferentes zonas del Reino de Ventormenta e incluso externas al mismo. Estos aquelarres basaban su existencia en tres pilares fundamentales: Voto de secreto: Nadie debe saber de la existencia de los brujos o los afines a ellos de forma directa. Sacrificio del indigno: Solo se manipula el alma de aquel que haya sido encontrado culpable, nunca se tomará la vida de un inocente. Servidumbre al reino: Combatir el fuego con fuego para servir al hombre, no a la Legión. Cada uno establecería sus propias medidas de control interno para mantener estos tres principios básicos y, en caso de incumplimiento, el infractor tendría a los siete pactos tras su pista. Olivia Bridges fue en su día una de las tantas huérfanas que quedaron hambrientas y desamparadas por el declive de Páramos de Poniente. Nieta de una bruja local, Olivia se asentó en una torre de vigilancia abandonada que convirtió en su fortaleza defendida con hechicería oscura. La caza, la pesca y el cultivo de una tierra que aún fértil le permitieron prosperar, y una vez tuvo una posición segura comenzó a recorrer los Páramos para ayudar a otros. Se centraba principalmente en los niños que no tenían recursos, atrayéndolos a su torre para darles comida y refugio. Llegó a adoptar a muchos que a su vez tomaron su mismo apellido. Instruyó a varios de ellos al crecer, dando origen a un aquelarre con una misión noble y necesaria como es la protección de la infancia de Páramos. Actualmente, la Torre es el aquelarre más numeroso de cuantos componen el Pacto, sirviendo además de apoyo a los más necesitados en una región en recuperación. Viven bajo sus propias normas y son el único aquelarre que no ha tenido de momento guerras internas o conflictos de intereses con otros miembros, lo que también ha ayudado a que sea de los más prósperos. OLIVIA BRIDGES Líder BERTRAND BRIDGES El Protector FLORENCE BRIDGES La Templanza RORY BRIDGES Miembro MARION CAMDEN Miembro DARLENE BRIDGES Miembro MARQUISE RAMSAY Miembro JARVIS BRIDGES Miembro SABRINA BRIDGES Miembro RONAN DUKES Miembro ALEXANDREA BRIDGES Miembro VALERAINE BRIDGES Miembro DEVANNA BRIDGES Miembro OPHELIA BREEDEN Miembro NIKOLA BRIDGES Miembro RAYFIELD ALSTON Miembro SJÖZ LOKKEN Miembro TORD LOKKEN Miembro GARD LOKKEN Miembro TESSA KELLEY Miembro ENEA HODGES Miembro MARITZA SELZLER Miembro SUSAN BRIDGES Miembro TORVI ADLER Miembro
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1 pointBreve relato de cierre y continuación de la trama... El portal de regreso llevó a brujos y aliados a la antigua capilla en ruinas de Jardín Sereno. Al estar en terreno conocido, la Madre abrió la puerta de acceso a la gruta que servía de refugio a su aquelarre, despidiendo a aquellos que, pese a su inestimable ayuda, no eran bienvenidos en un territorio tan sagrado y secreto. Evan llevó a Sheryl a uno de los camastros y preparó cuantos remedios y materiales precisara su esposa para poder atenderla debidamente. Pero Sheryl no era la única que necesitaba atención. Aideen y Alec se encontraban en pésimas condiciones, y si bien no eran parte de la familia se les trató como si lo fueran. Ambos brujos fueron acomodados en los camastros para ser atendidos y que pudieran descansar en condiciones favorables dada su situación. Aideen casi sin fuerzas y Alec envenado por la ponzoñosa energía de la cueva. Para no levantar sospechas, Glyah fue enviada a la casa familiar para que, a ojos ajenos, alguien con el aspecto de Meryl cuidase el jardín por las mañanas, alguien con el aspecto de Alec se dejara ver por la villa, alguien con el aspecto de Rebecca fuese de su domicilio a la tienda y alguien con el aspecto de Evan cuidara los caballos. Nada debía denotar la ausencia de ninguno de ellos, y por suerte para ellos Glyah había asimilado sus gestos y costumbres lo bastante bien como para que no llamase la atención a nivel superficial. Dentro del refugio no hubo descanso más que para los heridos. El asalto había tenido un coste muy alto. Habían conseguido su objetivo, los niños regresarían a casa sanos y salvos, los brujos del pantano habían sido erradicados y aquel ritual, fuera cual fuera su finalidad, había sido interrumpido. Y no solo eso… Rebecca había obtenido un tesoro de valor incalculable, una rama de Tol’ganarth, un árbol centenario alimentado con magia y sangre, uno que antaño ella y su familia habían tenido pero que ahora estaba muerto. La visión del árbol fue un regalo. La rama que ella se había llevado era la única que no había ardido, ya solo tenerla en la mano le provocó escalofríos. Se sabían pocas cosas de la familia Jensen, realmente pocas. Habían crecido tan aislados que cualquier noticia sobre ellos solo podía tomarse como un rumor, y Tol’ganarth siempre había sido eso, un simple rumor. Hasta ahora, que había pasado del rumor a la certeza y de la certeza al recuerdo en solo unas horas. Esa misma noche... La capa, negra con el interior verde oscuro, arrastraba tras de si las hojas caídas de los árboles, dejando una senda limpia y fácil de seguir. Los encajes de los puños y el broche de oro denotaban en ella lo lejos que quedaba de la gente corriente del lugar. Alguien la estaba esperando en aquel apartado rincón, una dama de salvaje melena de color avellana adornada con flores blancas, que se apresuró a saludar a la recién llegada: Temía que hubieras caído en el pantano. -dijo con una arrogante sonrisa. ¿Cuándo han fallado mis planes? Todo ha salido bien… han mordido el anzuelo sin hacer preguntas. -alzó las manos para descubrir un rostro marmóreo enmarcado por bucles azabache- Tenías razón sobre el árbol… Las pistas que dejamos en las casas al final han servido para algo. No te confíes, aún no hemos terminado. Sigues teniendo una misión que cumplir… Rebecca. La noble dama de Villa Oscura esbozó una sonrisa sibilina, solo para componer una expresión de falsa dulzura e indefensión. Tranquila, mi papel de madre abnegada no tiene fisuras… Había una tercera persona allí que al escuchar esas palabras no pudo seguir observando. Muchos susurros habían llegado hasta ella a lo largo de los años, y muchas traiciones viajaban con ellos, pero ninguna como aquella. Geillis se retiró al pobre campamento que ocupaba como vivienda desde hacía meses, con el corazón roto. No fue hasta el día siguiente cuando acudió a por provisiones a la posada que recibió la carta de Evan, citándola para hablar. Detuvo el primer impulso de tirar la carta, y también el segundo y el tercero, pero finalmente se la quedó. Quizá no se decidiera a ir en un principio, pero al menos lo pensaría.
